El resto de los españoles, no residentes en el Principat, nos hallamos un tanto cansados de los repetitivos sonsonetes, eslóganes, lamentaciones, quejas y demás que desde hace años vienen sugiriendo de los colectivos separatistas, independentistas o segregacionistas. Ese victimismo interesado que se circunscribe a un “Madrid nos mata”, ha sido durante muchas legislaturas sumamente beneficioso y productivo para los gobiernos catalanes. Quizás la frasecita de Aznar relativa a su “catalán en la intimidad” sea un buen ejemplo de lo que es capaz un político para alcanzar el poder y de la potestad del otro para conceder ese poder a cambio de la confidencia. Es un toma y daca en el cual el nacionalismo nunca tiene suficiente y el “otro” está dispuesto a todo para “tomar”.
Pero, tal escenario se ha ido agrandando y exaltando con la llegada de Artur Mas y los republicanos de izquierda. Aquel “hablando se entiende la gente”, ha quedado completamente obsoleto y suena ridículo. Ahora lo que se oye, mientras se recibe un cheque por treinta mil euros, importe de un premio nacional, es “no me he sentido español ni cinco minutos”. Inaudito, pero cierto. Insólito, pero representativo de la realidad del nacionalismo catalán imperante: No quiero ser español, pero sí quiero el dinero que viene de España, aunque me lo dé un ministro. Ministro, por cierto, más lelo que educado. Pero, eso sería entrar en harina de otro costal. Lo cierto es que frases como la del director de “Opera Prima”, y poco más, vuelan acompañadas con otras como “que se vayan con buen viento, y banca nueva”. El engreimiento de unos dirigentes, dispuestos a la regalar un “butifarra” a España, ciega tanto su entendimiento que son incapaces de ver o de escuchar, ni mucho menos entender lo que se les avecina el 28 de septiembre. El ejemplo de Grecia y su Syriza, con su cambio en nueve meses, no parece serles suficiente. Todo lo supedita a un hecho, la independencia, que está recibiendo bofetadas desde todos los puntos de su entorno. Ya no son solamente la Comisión Europea, Cameron, Hollande, Merkel, etc. quienes les están diciendo que romper con España es romper con Europa, con la U. E., con la zona euro, con el mismísimo Tratado de 1993; sino los clubs de empresarios, de cámaras de comercio, y, ahora la gran bofetada, la totalidad de la banca, incluido el Banco Sabadell y La Caixa ahora Caixabank. Pero, a la gran bofetada que significa el anuncio de la deslocalización de la banca, ellos responden con el desprecio más absoluto. La pregunta de quién les prestará el dinero si ni la banca nacional ni la europea cuenta ya con una Cataluña independiente de España y de la Unión, no parece importarles a Mas y compañía. Lo fastidioso será que, la deuda deberán pagarla en euros, o morir de inanición financiera, y éstos, como le iba a suceder a Grecia con el dracma, les resultarán carísimos. En fin, se supone que las inteligencias acudirán a Monserrat y allá encontrarán la solución. A Monserrat, o a Andorra.
Mientras tanto, en nuestra isla, a las voces de siempre ven unírseles personajes que, en otro tiempo, fueron y ya dejaron de ser. Ya no se trata de tergiversar la historia con confederaciones jamás existentes, con reinos que nunca lo fueron, con victimismos que hastían, con ansiados contubernios de tierra y lengua, no, hay evoluciones que no son sino demostraciones palpables de “figurera”. Cabe preguntarse dónde estaba esa evolución en el año 1983, o dónde se dejó aparcada en 1987 cuando, después de, enganchado toda una legislatura, se desmarcó el evolucionado de un compacto equipo de gobierno para emprender una aventura en solitario, que acabó en el hoyo del más absoluto desinterés del electorado. O si tal evolucionismo intelectual se arrinconó con el nombramiento, por parte del gobierno del que se desprendió, como Gerente de una cooperativa en quiebra; o cuando, desde la nada, fue recogido el evolucionista para ser plantificado como Presidente del Parlamento balear. Quizás, a estas alturas de la historia, podamos hallarnos ante un adarme del actual evolucionismo cuando la “cabeza mejor amueblada de Mallorca” (o Baleares, dudo ahora), fue digitado y luego defenestrado como Presidente del Govern balear y del mismísimo Partido Popular. Y a partir de ahí, veintitantos años de silencio, de enganche y arrinconamiento en un Centro europeo, cuya utilidad el mismo Matas puso en duda. Habrá sido durante esos veintitantos años durante la cual se habrá producido la gran evolución, con sus muchos contactos, reuniones, conversaciones, circunloquios y demás, con los funcionarios comunitarios – no Comisarios, ni Altos cargos – quienes están al cabo de la calle de los problemas de trasporte de España, como si el único puerto que existe en el Mediterráneo sea el de Barcelona. Y toda esa historia, se ha ido desarrollando bajo el paraguas, primero de A.P., conjuntado con un PDP sin rastro, y posteriormente del P. Popular. Durante todo ese tiempo, durante todo el enganche, toda la ocupación de cargos, jamás, jamás, una sola referencia a la independencia ni de Cataluña ni de Mallorca, ni de Baleares. Y si me apuran, ni de la lengua catalana hasta alcanzar la presidencia del partido y del gobierno, el evolucionista con la cabeza mejor amueblada de Mallorca, o Baleares, dudo.
Sinceramente, cierto que la libertad de pensamiento debe ser absoluta, mas la perplejidad surge cuando, si es cierto que lo que somos hoy proviene de lo que pensabamos ayer, salta la pregunta de dónde estaban esos pensamientos del pasado que producen este evolucionado presente. Y es que, como proclamaba el político inglés J. Harrington, la traición jamás triunfa, pues, si lo hace, nadie se atreve a llamarla por su nombre.
.