ESTO TIENE ARREGLO

ESTO TIENE ARREGLO

                                                 

El vicesecretario general de Organización del PP, Fernando Martínez Maíllo, ha dicho hoy lunes que la dimisión de Esperanza Aguirre ha sido una decisión «personal», «individual», «subjetiva», «ni siquiera consultada» y no extrapolable más allá del PP de Madrid. También ha añadido que no le ha gustado nada la filtración de la respuesta de Rajoy, un “te entiendo”, que supera el galleguismo de Alvaro Cunqueiro. Un “te entiendo” continente de una gran dosis de desconsideración hacia un miembro liberal del PP con consideración y prestigio políticos, empero sus luces y sus sombras. Sin embargo, tanto uno, Maillo, zamorano, como el otro Mariano, gallego, son así. Y como tales se comportan. Leí hace tiempo una frase atribuida al actualísimo científico Einstein: “Cuando te mueres, no sufres, no sabes que estás muerto. Sufren los demás. Lo mismo sucede cuando eres imbécil”. Pues, simili modo está sucediendo en el P. P. de Mariano Rajoy y su cúpula,  asesores áulicos incluidos; ellos, exánimes,  no sienten, no sufren, pero los demás sí.

Estos últimos cuatro años, con mayoría absoluta, posiblemente haya logrado el gobierno sortear muchas dificultades de orden económico, añadido a pinceladas de crecimiento, más allá de unos otrora inexistentes brotes verdes. Sin embargo, desde el actual final del camino, echar la vista atrás, es sentir un estremecimiento por la defraudación de una cosecha impropia de un liderazgo político tan amplio. La pasividad por un lado, la indefinición por otro, el inmovilismo como lema y, a mayor abundamiento, el siempre esperar que “escampe” en contraposición a asumir el riesgo de tomar decisiones firmes, han dado como fruto un cúmulo de circunstancias que, de seguirse por la misma senda, hacen recordar tiempos y partidos políticos anteriores. Lejanos como UCD y más cercanos como UPyD.

Que Esperanza Aguirre haya dimitido de su presidencia, sin ningún atisbo por ahora de posible investigación judicial, es un mensaje, como gesto, que, quizás, obligase a Rajoy a responder con un “te entiendo” a interpretar con más sentido. O sea, “entiendo” que me estás indicando que “algo debo hacer”. Si ella, se auto responsabiliza in eligiendo,  Rita Barbera, Matas y tanto otros, debieran seguir igual senda. Incluido el mismo Rajoy, ante la multitud de enanos que le están creciendo desde hace años. Cierto que en Andalucía hay cientos de imputados, miles de millones defraudados, supuestamente por ahora, sin embargo, ni por activa ni por pasiva, los socialistas han soportado un 11-M informativo como está surgiendo desde hace meses. Y, lo grave, es que no se vea ninguna respuesta lo suficientemente explosiva y contundente que envalentone a la ciudadanía hasta el punto de recuperar la fe en unos hombres y mujeres que asumieron la responsabilidad de intentar gobernarnos.

El acoso y derribo de Rajoy, cúpula y partido, no se produce mediante garrocha, sino con titulares y más titulares, con dudas, sospechas, presunciones y alguna que otra confesión pública. Mientras tanto, ante una conducta decidida, ante unas afirmaciones anteriores que abrían la senda de Aguirre, la respuesta “oficial” sale de un tuit oficial y de un comentario lacio y vacuo como el del vicesecretario de Organización, Martínez Maillo. Ambos  han acompañado a un “te entiendo” del boss, que sigue gritando que quiere gobernarnos. Pero que no suelta prenda acerca de lo que ha venido sucediendo en la planta primera, en la sexta o en la séptima de Génova 13, o en Valencia, o en Murcia o en Bobadilla del Campo, tanto da. Correcto es pedir respeto hacia sus siete millones de votantes, pero también debieran tenerlo para con quienes, desde decenios atrás y hasta la actualidad, no sólo han puesto en peligro su integridad personal, como grita Maroto,  sino que han ido entregando retazos de vida profesional, de juventud en pro y defensa de unos ideales, de unos programas que nos hablaban de servicio, de bienestar, de menos impuestos, de mejor gestión, de culturización, de libertad de enseñanza, de sanidad universal, de pensiones y salarios justos, de incentivación de la empresa y de la economía y de un montón de excelencias más. Ellos, esos hombres y mujeres que depositaron en AP o en PP sus mejores años, no solamente se merecen una frase de dimisión o de disculpa, sino también el anuncio comprometido y rotundo de recuperación del espíritu que les guió a ellos y a todo el conglomerado popular surgido de una AP ya remozada, europeizada, en el congreso de Sevilla de 1990.

A ellos, a los antiguos, llámense como se llamen - vieja guardia, fósiles o carrozas -  les duelen frases acobardadas como las de Maillo o como las de Matas reclamando la conformidad ante el anuncio de restituir el daño económico causado, también por culpa in vigilando, cuando menos. No, devolviendo el dinero, sanando el daño económico no se sutura ni un milímetro del causado ni en compañeros, ni en los miles de votantes que depositaron su confianza en él. Tan cómodo es referirse a “decisiones personales” y “no comentadas”, como, sin la chulería del caduco y desaconsejado “hágase”, mencionar que las mentiras tienen las patas cortas, cuando él debiera haber usado las suyas para atender, vigilar, que todo se hacía correcta y ajustadamente a derecho. Pero, no, “había que quedar bien con la Casa Real”, mas no con los contribuyentes, ni con los anteriores gobernantes, ni con los votantes, ni incluso con el derecho administrativo. Aquéllos, se supone, son como el papel, que todo lo resiste. Pues parece que no va siendo así; mientras Ciudadanos crece, la cota de fidelidad del P. P. desciende a ritmo de varios puntos por mes. Y así seguirá, en tanto no surja un Gary Cooper de la política conservadora que se atreva a levantar la voz e izar pendones con la sana intención de, inicialmente,  parar el deterioro, alumbrando ilusión y esperanza, para, acto seguido,  reconstruir en un solar que va acumulando ruina tras ruina ante la pasividad de una cúpula que, in eligendo o in vigilando, lleva camino de lograr que el P. Popular repita, copie, pasadas historias de fracaso. Aunque Maillo, o Arenas o Cospedal, no puedan asimilarlo, por pura conveniencia personal, en estos momentos no está en discusión el poder, el gobierno, sino la propia pervivencia de un partido político que, hace dos meses tenía la mayoría absoluta más deseable para todo gobernante y hoy pierde adeptos a ritmo acelerado. Y no solamente hay abandono de simpatizantes, sino que, para desgracia general, también el espacio político, centro derecha, liberal, conservador, puede ver desvanecerse las siglas populares.

Desde tal expansión subjetiva, sea como sea, sea cuando sea, es imprescindible la convocatoria de un congreso, a todos los niveles y bajo “un militante un voto”,  que venga a dar aires pulcros y rostros nuevos a una opción política que, de no actuar con diligencia y prontitud, puede verse absorbida desde flanco no tan lejano. Congreso que, quizás, debiera recuperar el lema del celebrado cuando el ahora sorprendente asesor “podemita” Jorge Verstrynge, era Secretario General, con un Presidente,  otrora ministro franquista, también gallego; “Esto tiene arreglo”.