ERROR

12.08.2015 11:25

    

    

    

    

                      Error, craso error. Mi lamento y queja, al tiempo que crítica, por la inasistencia de los representantes de nuestras instituciones en la entrega de trofeos de la Copa del Rey de Vela, se ha quedado en la nada. Desdibujada y rebajada hasta la anécdota ante la ausencia, por escape, de la esposa de Felipe VI. No es rumor banal que a la esposa del Rey no le gusta nada esta isla, ni su sol, ni sus playas, ni Cabrera. Ella es mujer de sombrero de ala ancha, enorme diría, y de paraguas, por descontado. Ella es mujer de lluvia, no de sol, de montaña, no de playa, de salones cerrados, no de abiertas terrazas. Contra gustos, colores, obviamente. Sin embargo, no cabe duda que Marivent ha costado y sigue costando una parte del presupuesto autonómico. Y, en alguna medida, la Casa Real es deudora del trato exquisito que, desde 1983, le han dedicado políticos y presupuestos e isleños. Por ello, un posado obligado, una visita al Club, y una despedida silenciosa, no entiendo que sean respuesta válida y suficiente por parte de quién se debe, también en Agosto, a su elevado cargo, esposa del Rey de España. Por tal motivo, clama al cielo que, de pronto se lea la noticia de su desembarco, con las infantas, en el aeropuerto de Estambul, de paso para no se sabe que destino, sea sólo Tarento o toda Italia

      Sea como sea, la cuestión empieza a ser preocupante. En primer lugar por ser discutibles esas huidas a voluntad propia; en segundo lugar, por abandonar la isla para hacer turismo fuera de nuestras fronteras, promocionando otros lugares turísticos; y en tercer lugar, por surgir la pregunta de si es rentable o no mantener un palacio como Marivent para uso del Rey durante una semana  y escenario para un posado más que obligado. Tanto dan las respuestas, lo cierto es que a la esposa del Rey, la marca España no parece importarle demasiado. Al menos los fines de semana y mes de agosto incluido. Eso sí, da muy bien en el Hola, según dicen. Aunque…, para muchos, siempre nos quedará la Reina Sofía.

     Y si echásemos la vista atrás en el tiempo, nos quedaríamos pasmados de la capacidad de trabajo de otra Reina, ahora muy televisiva. Incluso desde una visión actual, sus constantes desplazamientos, sus viajes continuos, sus batallas, sus audiencias, sus reuniones diplomáticas, sus firmas de tratados,  sus actos públicos, sus conversaciones con sus secretarios, su preocupación por los súbditos, sus partos, sus hijos…, y todo ello, con un teléfono de papel, cartas, postas, misivas, informes, epístolas… Y todo ello, a uña de caballo. Y todo ello, un ejemplo, sin duda alguna.

     Lo dicho, nos queda Sofía… e Isabel.